Ser diabético e independiente | Doro Care
Persona joven sonriendo y hablando por teléfono con una pulsera de teleasistencia móvil en la muñeca Persona joven sonriendo y hablando por teléfono con una pulsera de teleasistencia móvil en la muñeca
DIABETES

«Mi vida ha dado un giro de 180 grados. Me siento seguro y protegido, pero también libre»

Las principales preocupaciones de James eran sufrir una crisis epiléptica y que nadie se enterase, aunque también algunos problemas de seguridad derivados de vivir solo. Se procedió a la instalación de un dispositivo de teleasistencia, si bien James se decantó por un detector de caídas Vibby OAK , en lugar de un colgante de alarma, para que en caso de que sufriese un episodio hipoglucémico, el dispositivo se activase automáticamente sin tener que pulsar un botón. (Sin embargo, en caso necesario, también podría pulsar el botón situado en la parte central del detector de caídas).

 

Para reducir el riesgo durante la noche o al darse una ducha (momentos en los que no lleva puesto el detector de caídas), en el baño se instaló un cordón  de radiofrecuencia. Para supervisar las crisis epilépticas, en su cama se instaló un sensor de epilepsia .

El acceso a su apartamento se realiza a través de una puerta exterior a la que se llega subiendo un tramo de escaleras desde la calle y que, por tanto, queda bastante aislado. A James le preocupaba que timbrasen personas con malas intenciones, así que instaló un botón de pánico justo detrás de la puerta delantera, donde permanece oculto a la vista, pero resulta fácilmente accesible.

En la revisión de seguimiento dos meses más tarde, James había superado con éxito la transición hacia su independencia y disfrutaba de su nuevo estilo de vida. En su opinión, tener instalados los equipos de teleasistencia no solo le proporciona confianza al ofrecerle un entorno seguro, sino también la tranquilidad de que los servicios de emergencia recibirán un aviso y acudirán pronto en su ayuda en caso de sufrir un episodio hipoglucémico.

Sobre James

James es un chico de 19 años que se ha independizado hace poco de sus padres para mudarse a un piso bajo. A pesar de ser diabético insulinodependiente y de sufrir crisis epilépticas nocturnas, James quiere disfrutar, en la medida de lo posible, de su independencia.